La Inquisición Protestante

La Inquisición Protestante que no te cuentan 

Introducción narrativa sobre la Inquisición Protestante 


 La llamada “Inquisición protestante” fue un fenómeno menos conocido que la católica, pero igualmente marcado por la intolerancia religiosa: durante la Reforma y la consolidación de las iglesias reformadas, se persiguió y castigó a quienes se consideraban herejes o disidentes, mostrando que la represión de la libertad de conciencia no fue exclusiva de Roma. 


 La Inquisición protestante se refiere a los mecanismos de persecución y control religioso ejercidos por las iglesias reformadas tras la ruptura con Roma en el siglo XVI. Aunque el término “Inquisición” suele asociarse a la Iglesia católica, también en los territorios protestantes se instauraron tribunales y medidas coercitivas para garantizar la ortodoxia de la nueva fe. 


 El contexto era la Reforma iniciada por Martín Lutero en 1517, que buscaba liberar a los creyentes de lo que consideraba abusos doctrinales y disciplinarios de la Iglesia católica. Sin embargo, una vez establecidas las iglesias luteranas, calvinistas o anglicanas, se replicaron prácticas de represión contra quienes discrepaban. En ciudades como Ginebra, bajo la influencia de Juan Calvino, se castigaba severamente la blasfemia, la herejía y las desviaciones doctrinales. 


El caso más emblemático fue la ejecución de Miguel Servet en 1553, acusado de negar la Trinidad. En Inglaterra, la Iglesia anglicana persiguió tanto a católicos como a puritanos radicales, imponiendo uniformidad religiosa mediante leyes y sanciones. En los estados luteranos, se prohibieron las sectas consideradas peligrosas y se aplicaron penas contra quienes cuestionaban la autoridad eclesiástica. 


La “Inquisición protestante” no tuvo una institución centralizada como la católica, pero sí compartió su espíritu de intolerancia: la idea de que la unidad religiosa era indispensable para la estabilidad política y social. En muchos casos, la represión se justificaba como defensa de la verdad bíblica y del orden comunitario. 


 Así, tanto católicos como protestantes coincidieron en limitar la libertad de conciencia, mostrando que la modernidad religiosa europea se construyó en medio de tensiones, persecuciones y violencia confesional.



En conclusión, la Inquisición protestante recuerda que la Reforma no significó automáticamente tolerancia, sino que también generó nuevas formas de control y persecución, reflejando la compleja lucha por la hegemonía espiritual en la Europa moderna. Your Website Title
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Posted by Facebook on Friday, December 5, 2014